La Unión Europea y la primavera árabe, por Pol Morillas y Eduard Soler i Lecha
La UE debe planificar una estrategia para adaptarse a este nuevo Mediterráneo, fragmentado políticamente y multipolar, y fomentar un área de paz, seguridad y prosperidad compartida
Si se pregunta a líderes políticos y expertos cuál es la estrategia europea tras la primavera árabe, es probable que su respuesta consista en enumerar una larga lista de nuevos instrumentos y programas. Seguidamente, nos detallarán los millones de euros destinados a su puesta en marcha, enfatizando, según su posición, lo difícil que ha sido movilizar estas cantidades en tiempos de crisis o subrayando que las cifras no están a la altura de las necesidades del Sur del Mediterráneo.
Sin embargo, contar con una docena larga de instrumentos en el ámbito de la movilidad, la promoción de la sociedad civil o el acceso a los mercados, no es lo mismo que haber definido una estrategia regional. Y ello a pesar de que el Mediterráneo se ha transformado radicalmente con la diversificación de sus sistemas políticos, la emergencia de sociedades multipolares y la presencia de un amplio abanico de actores internacionales con alta capacidad de influencia. (El País, 18.7.2012)



















