Ocho razones para que Grecia no salga del euro, por Guillermo de la Dehesa
Según las encuestas, más del 70% de los griegos es contrario a abandonar la moneda única. Si saliera, la pérdida de confianza de los inversores en su futuro provocaría un ataque violento a otros Estados periféricos.
Primera, porque conviene recordar que en las decisiones de entrada de Grecia en la UE y en la Unión Económica y Monetaria, la voluntad política de Alemania y Francia ha predominado sobre cualquier racionalidad económica. En 1981, Schmidt y Giscard d’Estaing decidieron su entrada en la UE cinco años antes que la de España y Portugal. En 2001, Chirac y Schröder decidieron su entrada en el Área Euro, aun conociendo por la Comisión su frágil situación económica y fiscal.
Cuando Papandreu destapó el agujero fiscal, el 9 de Octubre de 2009, Sarkozi y Merkel impidieron que el FMI ayudase financieramente a Grecia imponiéndole a cambio un duro programa con lo que hoy, probablemente, Grecia ya habría reestructurado su deuda, sin ningún contagio. Además, dejaron pasar ocho meses sin hacer nada y luego tomaron medidas escasas y tardías, aplicando finalmente un duro rescate y creando una fuerte recesión (-13% del PIB en 2007-2011 y -5% en 2012) y un rápido aumento de su deuda de 119.000 millones de euros a 200.000 millones de euros. (El País, 7.6.2012)



















