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Lunes, 16 Noviembre 2009 16:54

Cultura y Turismo. Sin trampas

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Tanto desde la Academia como desde el ámbito de las políticas turísticas, así como desde las instituciones oficiales se lanza un discurso que enfatiza todos los aspectos positivos de la relación entre turismo y cultura. Estas aproximaciones muchas veces provienen de análisis certeros, pero algunas otras veces derivan de cierta concepción “buonista” del atributo cultural que esconde relaciones conflictivas e impactos socioeconómicos empobrecedores. La relación entre cultura y turismo es una relación compleja con implicaciones multidimensionales, tanto para los sectores culturales como en el desarrollo del modelo turístico y muchas de estas dimensiones permiten lecturas diversas que no siempre coinciden con cierto consenso optimista que resalta los aspectos simbióticos y no centra su enfoque en las relaciones parasitarias y depredadoras.

El turismo en general, y el turismo cultural en particular han pasado de ser opciones posibles de especialización económica a constituir verdaderas necesidades estratégicas de los territorios, ya que reflejan la cuota de atención que el resto del mundo presta a un determinado territorio y esta es determinante para atraer a personas, capitales y mercancías, más allá del ámbito estricto del turismo.

Además,  el turismo cultural es por si mismo una parte importante los procesos de construcción de identidad de los territorios, como reconoce la Asamblea Europea de las Regiones En la Europa de hoy, el turismo cultural no es sólo un factor económico, sino también una forma esencial de contribuir a forjar un común punto de referencia cultural y por tanto, participar en la constitución de una identidad europea, fomentando al mismo tiempo la diversidad regional.  Europa, por sus características territoriales y por trayectoria histórica está llamada a liderar tanto la reflexión y la práctica sobre el emergente fenómeno del turismo cultural y ligarlo a los requerimientos de la estrategia de Lisboa, tratando de conseguir mejorar el crecimiento y la competitividad europea en un entorno sostenible. Numerosos documentos europeos de distintos niveles corroboran esta importancia.

En la relación entre cultura y turismo, el análisis del caso de Valencia resulta interesante porque Valencia ha pasado en los últimos 10 años de no ser destino turístico urbano a serlo. Se trata de una ciudad que a partir de la concurrencia de un conjunto de decisiones tomadas por agentes diversos y no concertados,  ha posibilitado que sea unos de los destinos urbanos europeos que más ha incrementado su número de visitantes (aunque también es cierto que partía de niveles insólitamente bajos). Los atributos del destino, además, resultan confusos ya que combina la atractividad de los parques temáticos –con la Ciudad de las Artes y las Ciencias-, el tirón de los eventos deportivos y las características del turismo cultural

Desde esta perspectiva, como destacamos en un artículo de la Revista g + c,  nosotros quisimos comprobar, en primer lugar, si visitar sitios culturales afecta al grado de satisfacción de los turistas, y en segundo lugar  si la cultura empacha.

Los resultados de la investigación muestran que, en general, los turistas a la ciudad de Valencia tienen un elevado nivel de satisfacción medio (un 7,7 en una escala de 1 a 10). Y, efectivamente, hay una correlación positiva entre el número de sitios culturales visitados y el nivel de satisfacción, pero siempre a partir de un suelo de satisfacción muy elevado. La ecuación que correlaciona estas dos variables (con un R2 del 0,73) es la siguiente Satisf.= 7,3 + 0,06 Nº sitios culturales visitados. Es decir para conseguir un nivel de satisfacción medio, como parto de un suelo de 7,3  tengo que haber visitado entre 6 y 7 sitios culturales (para conseguir los 0,4 restantes ya que 7 * 0,06 es igual 0,42). Hay que constatar que sólo una tercera parte de los turistas visitan menos de 6 sitios culturales lo que supone una intensa visita a la ciudad, si tenemos en cuenta que la estancia media es de 3,4 días.

Esta correlación resulta muy clara y consistente hasta aproximadamente 10 visitas a sitios culturales. Cuando sobrepasamos los 11 sitios visitados, los comportamientos ya se vuelven más erráticos e inconsistentes lo que nos podría indicar el punto de saturación. Así, 10 visitas a sitios culturales en 3,4 días de estancia media, nos salen a 3 visitas a sitios culturales por día. Tengan cuidado, que sobrepasar esta cifra puede perjudicar nuestro nivel de satisfacción.

Un saludo. Pau Rausell

 

Visto 4176 veces Modificado por última vez en Jueves, 07 Enero 2010 13:47

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